Doctor Monique

Crónicas de la farándula kitsch
 
Ambar... En su habitual recorrido por la ciudad, nuestra combi se detiene ante la luz roja de un semáforo ubicado en una de las sucias esquinas de la céntrica Av. Abancay. En el kiosko de al lado, un hombre de mediana edad ojea los titulares del día. Tiene sobrepeso y bigote. Estrena lentes oscuros de imitación. Su camisa blanca, recién planchada, no solo revela un abultado vientre, sino también algunos pequeños remiendos por entre las costuras. Viste un pantalón beige que probablemente cerró con no poco esfuerzo. Muerde un mondadientes, el mismo que sostiene obsesivamente con unos rechonchos deditos enfundados en toscos anillos de metal. Se divierte "cireando" a las empleadas domésticas que han salido a hacer sus compras de última hora. Ninguna le hace caso. Antes que la luz del semáforo cambie a verde, el tipo sube a la combi abriéndose paso a empellones. Algunas señoras le recriminan su prepotencia. Apesta a colonia barata. Se ubica en el último asiento del vehículo, a la vez que lanza un vulgar suspiro. Sonríe, o al menos eso parece. Saca un diario chicha del bolsillo trasero y lo abre en la página central. Los estrafalarios artículos impresos en fondos multicolores iluminan su rostro. No lee los textos, en lugar de eso se deleita viendo inmensos culos de vedettes. Tal vez leerá después, si es que hay ganas. Este blog está pensado precisamente para gente como él... (aunque nunca se sabe, puede que te guste a ti también).
 
 

Una Velada con Poggi

... cuando el Doctor Monique conoció al Doctor Poggi

An ancient lunatic reigns in the trees of the night
(Jim Morrison)

Introducción

La anécdota que les relataré a continuación ocurrió hace poco más de 3 años y medio. Antes de empezar, quiero precisar que en las siguientes palabras no encontrarán ni pizca de improvisación por parte mía, mucho menos algo de humor. Algunos párrafos han sido directamente extraídos del libro de Poggi, los cuales he transcrito al pie de la letra tal como figuran en la versión original, es decir, conservando sus faltas y errores, esto con el fin de mantener el espíritu y la esencia del autor. Mi intención en esta oportunidad es solo ceñirme a relatar fielmente los hechos (bastante triviales y banales, por cierto) tal como ocurrieron.
Tengan Todos Ustedes Muy Buenas Noches.

El Doctor Monique


Una Velada con Poggi

Corría el año 2002, durante una fría noche de invierno en el parque Kennedy de Miraflores. Un año terrible, aquel 2002. Recuerdo haber salido del teatro Británico luego de ver una obra en la que actuaba una amiga mía. Me había detenido a comprar un café en uno de los carritos que se encuentran siempre pululando a lo largo del parque, cuando me animé a sentarme en una de las bancas para verles el culo a las flacas que pasaban. Casi de inmediato me percaté de la presencia de un vejestorio sentado a mi izquierda que presumiblemente andaba en el mismo plan que yo. No tardé en darme cuenta que esa persona a mi lado era ni más ni menos que el doctor Mario Poggi Estremadoyro, quien se encontraba comiendo una butifarra y, de paso, vendiendo su libro "Yo sólo sé que soy un imbécil", editado en 1997. Lo saludé de manera efusiva y exagerada, felicitándolo por la magnífica entrevista que le había brindado a Bayly algún tiempo atrás. No es que yo suela abordar de esa manera al primer desconocido que se me cruza por la calle, pero hay que tener en cuenta que se trataba del loco Poggi. Solo me limité a poner en práctica uno de los mandamientos de la ley de Monique: "Cuando estoy entre locos, me hago el loco". Le pregunté de qué iba su libro, luego de que me lo alcanzara sin habérselo pedido. Me dijo que básicamente era un tratado de criminalística, psicología y ecología. Me pareció bastante interesante aquella extraña mezcla, aunque en un primer momento me desanimó la portada. En ella aparecía un Mario Poggi totalmente vestido de verde, algunos años más joven (o mejor dicho, menos viejo), en un rictus estúpido, pelo pintado con témpera verde y pipa en la boca. Lo miré al rostro. No cabía duda. Los últimos años lo habían hecho mierda. Y él lo sabía. El lifting facial del doctor Astocóndor, previo canje publicitario, había sido pomada de un solo día. Abrí la primera página: "Dedicado a mis queridos y heroicos cuatro espermatozoides: Raúl Alfonso, Karla, Lorena y Neurona H2O". Sí, Karla Poggi. Difícil de creer que un cuero como ella sea hija de un zopenco como éste, pensé. A partir de ese momento estaba preparado para lo peor, con una dedicatoria como esa se podría esperar cualquier cosa del resto del libro. Y no me equivoqué. Página tres: "Pensamientos de un loco: 1.) Yo amo mis errores. 2.) Pobre es el país donde una acción moral exige el heroísmo. 3.) Estoy prosperando po que estoy reconociendo que soy un imbécil (sic). 4.) Después de leer este libro, vas a saber más psicología que la puta madre (sic). 5.) Algunas de estas teorías psicológicas son mías. No las había publicado por que soy un imbécil (sic). 6.) Este libro se hizo sin censura, copiado de 9 cintas magnetofónicas. Pido mil perdones por las lisuras que vierto en este libro. Le pido mil perdones de rodillas. 8.) Este libro está diseñado de tal manera que con dos patadas puedes entender el mundo psicológico del hombre primitivo al hombre actual" (sic).
Mario Poggi - Yo sólo sé que soy un imbécilDoctor Poggi, tengo una pequeña duda. No veo aquí el pensamiento número 7, es decir... del número 6 se salta directo al número 8, ¿es alguna cábala o algo por el estilo? "No, simplemente es un error de redacción", contestó con todo el desparpajo del mundo. Y era cierto, de tan solo ojear las primeras cuatro páginas había descubierto numerosos errores ortográficos, gramaticales y de sintaxis. Y algo más. No sé si no lo había notado antes debido a la oscuridad, pero todo el libro estaba escrito con letras de color verde. Texto, dibujos, gráficos, esquemas, currículums, fotocopias de diplomas, cartas de recomendación, manuscritos, fotografías, ¡todo era verde! (Nota del autor: este particular episodio me inspiraría un año después en la construcción de La Web del Team Verija -principal antecedente de este blog-, en donde, pese a mi leve daltonismo, usé el verde como color predominante). How much, Doctor Poggi? "Estoy vendiendo el libro por la módica suma de 15 soles. Un original a precio de pirata, incluida la dedicatoria con mi firma". Así que 15 soles, ¿eh?, dije tomando el libro con una mano, golpeándolo contra la palma de la otra. Desde aquella banca agucé un poco la vista, pudiendo distinguir, a la distancia, la cartelera del cine El Pacífico: Ewan McGregor, Natalie Portman. Episodio II - El Ataque de los Clones. Miré el reloj, 10:05pm. Aún quedaban algunos minutos antes de que empezara la función de noche. Un cuarto de hora más, como máximo. Haciendo cálculos, me dí cuenta que tendría que escoger entre una cosa y la otra. El libro de Poggi o la entrada al cine. En términos de liquidez, los años de estudiante son una mierda.

"Capítulo 1: Mario. Aaaaa...! Estoy reflexionando sobre algunos aspectos de mi vida tan tonta. No tanto como la tuya. No pretendo ser un escritor famoso pero si superar a todos ellos, porque me dan pica ya que se la llevan fácil escribiendo estupideces y yo también, aaaaa... La cagada. Hoy día, justamente estaba cagando y pensando en ti, en el lugar más bajo y húmedo, lugar donde termina la obra del cocinero, en el baño para ser más sencillos. Puedo decirles que me ponía a reflexionar sobre... lo que había estudiado toda mi vida, sobre la ley de Gay Lusac, de los gases y me tiré un sonoro pedo. Todo esto se estudia en secundaria... ¿Para que diablos me ha servido? La ley de Gay Lusac es una huevada, quizás los gases que me he tirado cuando he estado mal del estómago, fétidos gases, han sido justamente como protesta, es decir, son gases y tienen, naturalmente, un movimiento bromiano equivalente a miles de expresiones. Me acuerdo de Maggy Gofrar Rayr. Viene a mi mente esta chica, y si cierro mis ojos me acuerdo de ella y me mando un pajaso a su nombre y memoria. Me acuerdo cuando estaba en su casa haciéndole la sopa y mordiéndole su clítoris rojito y sus vellos del pubis rubios. Ya han pasado 26 años, ¿qué será de su vida? ¿Estará cachando? Estoy disfrutando de este momento de soledad y tranquilidad en donde me acuerdo de Maggi. Pero lo que necesito ahora es una mujer bruta; es indispensable que no piense, que no tenga cerebro, que sólo me haga el fellatio cuando llegue a casa, que me baje el pantalón y sin pedirme permiso, que sea ese el saludo de bienvenida y yo el cunilinguis" (sic).

¡Pero si este libro es una mierda!, me dije. Ideas inconexas, desvaríos. Pensamientos y escritos dignos de un niño de 6to. de primaria. Todo esto tenía un extraño aire a Henry Miller. Un sucio olor a plagio. Trópico de Cáncer. Trópico de Capricornio. La trilogía de La Crucifixión Rosa. Qué cabrón. No, eso sería un insulto a la memoria de un gran escritor. No había punto de comparación. Estamos hablando de una suerte de hijo mongólico de Miller. Mongólico y completamente loco.

"Capítulo 2: Por un Cunilinguis pierdo un castillo. En el lenguaje vulgar: por un sopón, pierdo un castillo. Eran los años 1967, cuando yo estaba en Italia, en Ferrara, y estaba viviendo en la Iglesia de Santa Rita de Cassia, en Ferrara. Allí había un cura que se llamaba Mario y que me quería como si yo fuera su hijo; yo vivía en la iglesia porque ayudaba a limpiar las esculturas para poder pagar menos mi habitación. A la sazón estudiaba medicina en la Universidad de Ferrara, antigua Universidad en la que se graduó Copernico, Malpiggi, Faloppio, Cananni. Un día para un automóvil, un señor y una señora me llevan y se averiguan de mi vida; que estudiaba medicina y que era de origen italiano y me invitan a su casa, tenían una hija de 19 años mayor que yo,; poco a poco iba a nacer un amor, yo muy feliz. El papá me dice: si hay algo con mi hija, él me iba amantener la carrera y que iba a procurar que no tenga ningún problema ya que sus hermanos eran profesores universitarios, y por tanto, iba yo a tener una gran ayuda. Bueno, yo acepté el corralito, la chica no estaba tan mal, era simpática. Total tantas visitas van y vienen hasta que un día me dejaron solo con ella y yo, lógicamente me puse nervioso, sabía lo que tenía que hacer y nos fuimos al dormitorio. Yo le hago una sopa, osea un cunilinguis, cosa que no es extraña pues todos los peruanos tenemos fama de soperos en Italia... La chica se pegó una amargada que hasta ahora me acuerdo. Me gritó 'Esporcachone Mascalzone', que en castellano sería 'Concha tu Madre'... El asunto es que ella era muy puritana con una moral rígida. Hoy, como psicólogo, puedo decir que la sopa es riquísima. Pero en ese momento yo tenía tanto complejo de culpa que me fui a confesar y le dije;... 'Padre he lamido el sexo de una mujer'. Oh... Oh... Oh... esto es un pecado me dice el padre. Yo me sentí mal pero muy mal y allí terminó todo el romance. Pude haber sido dueño de un píccolo castillo, pues ellos eran nobles; esto me fastidia un poco pero no hay mal que por bien no venga, pues conocí a Julia y tengo a mi hija Karla, que es linda y a mi Lorenita, Ernestito y Neurona H2O, y a Raúl Alfonso. En realidad todo tiene un porqué" (sic).

Doctor Poggi, ahora que recuerdo, la última vez que lo vi fue en la Bienal de Lima del año 99. Me encontraba apreciando una exposición en el Palacio de Torre Tagle, y en uno de los solitarios ambientes se encontraba usted, rodeado de unas 4 colegialas de aproximadamente 13 años. Si la memoria no me falla, usted había sacado una libreta, en donde, presumiblemente, estaba anotando su número de teléfono. Luego vi que arrancaba el papel y se lo daba a una de las niñas. Dudo mucho que se tratara de un autógrafo, nadie le pide autógrafos a usted...
Su rostro adquirió una maliciosa expresión de viejo verde: "Sucede que las chiquillas son mi debilidad". Maldito enfermo. No me sorprendió esa confesión, siempre tuve esa impresión de él.

Estaba hojeando el capítulo 3 cuando me di de golpe con el siguiente párrafo:
"Un chiste: Una clienta entra y pide un bistec con papas fritas.
- no le vamos a servir, porque usted lo tiene que pedir en rima, pues este es el restauran de los poetas, no es majadería mire a esa señorita como pide:... Para mi sobrina un plato de corvina.
- otro dice:
Me da un pejerrey para comérmelo como rey.
- Bueno le contesta el nuevo cliente: yo que soy un pendejo, me da un plato de cangrejo.
- El mozo le pregunta: ¿Y para su comadre...?
- El responde: Lo mismo, concha tu madre" (sic).
Lo que faltaba... el libro se convertía en un compendio de chistes, uno tras otro, cada uno peor que el anterior. Y en medio de eso, vivencias personales, anécdotas estúpidas y disparatadas. Y lo peor de todo, mal redactadas, con errores ortográficos y tipográficos.

El asunto empezaba a inquietarme, así que decidí ir al índice para hacerme una idea más general del contenido de aquel mamarracho de libro.
Capítulo 3: Viaje a Verona en Auto Stop vestido de cura.
Capítulo 4: Como fundé la Universidad Federico Villareal sin ser Aprista.
Capítulo 5: El Descuartizador. Cómo maté al primer serial killer peruano.
Capítulo 6: Un cuento de hadas. Mis polvos en Saposoa.
Capítulo 7: Teorías mías que he podido recoger en 5 años del Penal San Jorge.
Capítulo 8: Ecología.
Capítulo 9: Mis amigos.

El Diablo en Campaña - Marca la Correa Vengadora"Capítulo 9: Mis amigos. Angel Parra Guzman, amigo de la infancia, siempre me invita a comer. Su esposa es la soprano de la empresa Angel Parra Producciones, Tlf. 4771270. que organiza matrimonios. A su hijo Luis Miguel le busqué enamorada y está muy feliz con Angela. Tiene un programa 'Sol y Sombra' todos los domingos en Radio Nacional. Me invitó a comer y le conté el chiste del clítoris. Estamos juntos tratando de hacer una nueva empresa llamada 'Viaje a las Huaringas con Mario Poggi'.
Rostein, amigo del colegio San Julián cuando salí de la cárcel, me invitó a su casa a comer y me ha prometido que su distribuidora Jack Chai va a poner mi libro en todo el Perú. Sólo hay que avisarle 15 días antes de que salga, para que luego de la conferencia de prensa, en la librería Epoca del Ovalo Gutierrez, en Miraflores, en la que me presentaré calato y totalmente pintado de verde. Ojalá que no se me pare y que al día siguiente puedan comprar mi libro en todo el Perú.
Cesar Hildebrandt, me invitó a su programa y por consejos de Raúl Davila, me dijo, Mario tú eres un profesional y debes comportarte serio. Nada de payasadas, le obedecí. Cuando entramos a comerciales Hildebrand me dijo: Mario, te desconozco, estamos perdiendo puntos; compórtate como tú eres. Eso me dio luz verde y me eché un vaso de agua en la cabeza, protestando por la bomba de los franceses. Subimos el puntaje y el programa salió un éxito. Terminé diciendo que a su hermana Martha Hildebradt no le gustaba decir la palabra Concha Tu Madre y gané la apuesta por decirlo en televisión.
Doctor Rossado, Me metió el dedo, médico Urólogo del IPSS, me dijo que tenía próstata grado uno, y como mi papá está igual, pero grado ochenta, temo que le corten los huevos. Mi papá me miró al escuchar eso dijo: ¡Los huevos no! Ahora atiende a mi papá con pastillas" (sic).

Las páginas finales incluían su currículum, diplomas, certificados, fotografías de esculturas. Entre otras cosas, me llamó la atención este certificado que transcribo a continuación:
Ministerio de Salud
Hospital "Víctor Larco Herrera"
Cuerpo Médico
Se confiere a el Sr. Mario Poggi Estremadoyro el Certificado de su participación en el Simposio organizado por el Cuerpo Médico sobre:
PORNOGRAFIA
en calidad de Asistente
con el auspicio de la Asociación Psiquiátrico Peruana, el 25 de abril de 1981.
Magdalena del Mar, Abril de 1981.
La mayoría de sus diplomas y certificados eran sobre ese tipo de cojudeces.

El tiempo se había terminado. Debía decidirme en ese mismo instante.
- ¿Sabe qué, doctor Poggi? El Episodio I fue una mierda, y es probable que esta nueva película también lo sea.
- ¿Cómo?
"Lo único que hago es cambiar una mierda por otra", pensé.
- ¿Me firma el libro, por favor? - le dije, mientras le alcanzaba el librajo con los 15 soles.
- Por supuesto. ¿No quieres que te haga también el Test de los Colores de Luscher? Serían 10 soles adicionales.
Carajo, este tipo me vio la cara de huevón, fijo.
- No, gracias, doctor. Con el libro me basta y me sobra.

Me despedí de él y enrumbé hacia Diagonal. Guardé el libro en uno de los bolsillos largos del pantalón cargo. Crucé la pista. El Wiese Sudameris. El Haití y los tíos boyos. Hay que apurar el paso cuando uno camina por allí. El Pacífico. El McDonald's. La neblina lo cubría todo. Igual que Zavalita en el Centro, miré la avenida Pardo con desamor. No me pregunté cuándo se había jodido el Perú, más bien me pregunté cuándo me había jodido yo. Tengo que dejar la mierda o no llegaré ni a los 25, me dije. ¿Estarían los DrugOns reunidos esa noche? No me encontraba muy lejos del cubil, así que decidí ir a buscarlos. Les toqué el intercomunicador, recién al rato me abrieron la puerta. "¿Qué ha sido de tu vida, Monique?". Al entrar los vi exageradamente hiperactivos, pasados de vueltas. Qué hay, chacales, ¿no han dejado nada para mí?
Rato después, y en medio de un viaje astral, recordé aquel asunto de Poggi y el libro que tenía guardado en uno de los bolsillos grandes del cargo. "De un loco para otro loco. A Carlos, fraternalmente... Mario Poggi". Abrí el libro y lo empecé a leer detenidamente. En aquellos momentos me pareció el mejor libro del mundo.



16 comentarios

  • chicho  
    23 de marzo de 2006, 22:43

    no me parece correcto q te burles asi del tio poggi

  • El Doctor Monique  
    4 de julio de 2006, 18:14

    El siguiente texto correspondía originalmente a Una Velada con Poggi, pero decidí prescindir de él puesto que difería un poco del sentido ligero que quería darle al relato. Lo presento aquí como una especie de "Deleted Scenes"...


    '... El loco y el descuartizador. Recordaba haber leído algo sobre ese caso algún tiempo atrás.
    A mediados de los 80's el pánico surgió en los barrios marginales de Lima. Con horror, la gente veía en los noticieros nocturnos los reportajes sobre las constantes apariciones de cuerpos mutilados y descuartizados en las faldas de los cerros de la periferia. Todos los asesinatos revelaban un mismo patrón, por lo que la crónica roja no tardó en calificar al criminal como el primer serial killer peruano. El supuesto culpable no tardaría en aparecer. Los peruanos conocerían su rostro y su nombre, y la tranquilidad volvería de forma parcial a una ciudad ya sumergida hasta el cuello en la crisis. Angel Díaz Balbín. Dicen que una vecina suya, en un aparente arrebato de despecho, habría filtrado el dato a las autoridades. Luego del operativo policial se logró dar con la captura del sospechoso, poniéndolo a resguardo en la sede de la Dinincri, en el Centro de Lima. Al no encontrársele pruebas en su contra, la policía de investigaciones contactó al renombrado psicólogo Mario Poggi Estremadoyro (quien trabajaba por ese entonces en los perfiles psicológicos de los más avezados criminales limeños) para evaluar el estado mental detenido. El psicólogo aceptó entrevistar a Díaz Balbín, pero siempre y cuando el encuentro se llevara a cabo en una habitación cerrada, en estricto privado y sin registro de la conversación.
    Lo que siguió a continuación no se conoce a ciencia cierta. Poggi declara haber conseguido la confesión del detenido, pero en vista de que éste no estaba dispuesto a declararse culpable ante las autoridades, el doctor decide hacer justicia por su propias manos, ahorcando con una correa a Díaz Balbín, matándolo por asfixia, a sangre fría. En su defensa alegó que, dada la inminente liberación del sospechoso, había resuelto librar a la sociedad peruana de un peligroso asesino de instintos irrefrenables. Posteriormente, alegó locura temporal. Nada cambiaría los hechos.
    Su crimen le costaría 5 años de reclusión en el penal de San Jorge. Al cabo de ese lapso, saldría de prisión como un hombre transtornado.
    Preferí no tocarle ese tema. Lo había visto fungiendo de invitado en varios programas, y cuando el entrevistador le preguntaba acerca de su época de reclusión era común verlo romper en llanto...'

  • C  
    12 de julio de 2006, 19:03

    Me he recagado de risa con tu blog

  • Anónimo  
    14 de noviembre de 2006, 15:54

    ESE TIPO ES UN LOCO QUE SE VAYA AL MANICOMIO

  • DS  
    22 de noviembre de 2006, 16:27

    Poggi es lo maximo, si no captaste el sentido matate.

  • Anónimo  
    27 de noviembre de 2006, 16:59

    jaja sin ese loco de poggi no sabriamos cuando estamos locos o simplemente nos hacemos los locos.

  • Anónimo  
    7 de diciembre de 2006, 17:01

    buena historia brother, me vacilo

  • Anónimo  
    15 de diciembre de 2006, 14:48

    Muy buena historia, te felicito. Deberias continuar escribiendo con este estilo y de una vez dejar de lado tanta basura sobre vedettes y bataclanas

  • Anónimo  
    30 de abril de 2007, 15:27

    En realidad el Episodio II - El Ataque de los Clones estaba hasta el culo... la actuacion de Ewan McGregor fue mala y Natalie Portman estaba rica pero ceo que no se aprendio en libreto.
    El cine el pacifico tiene pulgas y fuman mariguana a cada rato, y en el baño siempre veras gente jalandose la tripa----

    Pero no es duficiente motivo para que hayas elegido el libro HUEVON estas fumado!!!

  • Anónimo  
    30 de abril de 2007, 22:56

    Dr. Poggi. Insigne personaje de la intelectualidad europea aterrizado en sus tierras originarias: las limeñas. Parodoja o no, pero dueño de un lucidez de gran impacto capaz de desviar la atención de un país hacia un hecho de orden público: el supuesto hijo de Jaime Bayly. Manipulación de los medios a costo cero. Simplemente extraordinario.

    Rodrigo

  • Carlos Torres Angulo  
    11 de agosto de 2007, 22:10

    ¿Cuál doctor?, si ese orate apenas es bachiller. Además de ser una mierda simpática.


    Carlos Torres Angulo

  • Anónimo  
    12 de marzo de 2009, 01:32

    Poggi ha creado un mundo para sí mismo. O están con el o estan en contra de el. Su mundo no tiene que ver con leyes ni normas de ningún tipo, el es un hacker social, te hackea el cerebro, te lee a ti, sabe tus miedos, tus rubores, y se caga de risa de tu triste vida de huevonazo.

  • Anónimo  
    13 de mayo de 2009, 23:49

    Poggi es lo maximo, como me divierte!

  • Anónimo  
    18 de enero de 2010, 21:11

    cada vez el blog de monique esta mas bueno me recontrahipercago de la risa sigue asi

  • Gaby Milena Alvarado Maguiña  
    18 de mayo de 2010, 23:46

    Jajajaa, dayamiauuu, sin ese loco de Mario Poggi no sabríamos cuándo estamos locos o simplemente nos hacemos los locos. Marramiau.

  • Anónimo  
    9 de mayo de 2013, 14:58

    Soy amigo de Mario y debo decir que, a la par de desbocado y loco, también tiene sus pinceladas de genialidad. De su libro rescato algunas historias y sobretodo su innovador de su estilo (se pasa por las bolas al de Varguitas). Lo he conocido también en su faceta de pintor, su técnica es impresionante.


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